Tos

Persona con tos
La tos es un mecanismo reflejo complejo que permite mantener la función de intercambio de gases de los pulmones evitando la aspiración de cuerpos extraños o bien liberando la vía aérea de secreciones o partículas mediante la espiración violenta. En situaciones normales tiene un efecto protector de las vías aéreas y de los pulmones, pero en otras condiciones puede llegar a ser excesiva y sin utilidad, convirtiéndose en un factor potencialmente dañino. Es el síntoma más común de consulta a los servicios médicos.

Por otro lado, la tos representa un medio de propagación de infecciones del tracto respiratorio, como la influenza, la tuberculosis, el síndrome respiratorio agudo grave o la tos ferina (producida por B. pertusis). Así mismo, en el contexto de enfermedades como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el reflujo gastroesofágico, o la rinosinusitis la tos llega a ser excesiva y dañina para la vía aérea empeorando la calidad de vida de los enfermos.

Cada tos se genera por la estimulación de un complejo arco reflejo. Se puede iniciar por la estimulación mecánica o química de receptores ubicados en la tráquea, la carina traqueal, los bronquios y los bronquiolos; también se ubican en la laringe y la faringe. Más receptores, pero solo de tipo mecánico, existen en el conducto auditivo externo, los tímpanos, los senos paranasales, el diafragma, la pleura, el pericardio y el estómago. Las vías aferentes llevan el impulso nervioso a través del nervio vago al centro de la tos que se ubica en la Médula espinal. Desde ahí se produce una señal de respuesta vía eferente que viaja por el nervio vago, el nervio frénico y los nervios motores espinales, produciendo la contracción espasmódica repentina y a veces repetitiva de la cavidad torácica lo que resulta en una liberación violenta del aire de los pulmones, lo que produce un sonido característico.

Tratamiento
El tratamiento definitivo de la tos se basa en determinar su causa exacta e iniciar entonces un tratamiento específico de la causa subyacente. Cuando se hace esto, el tratamiento específico es habitualmente eficaz, como cuando se abandona el tabaco, se trata con antibiótico una infección bacteriana específica, o se suprime el reflujo gastroesofágico.

Se debe valorar el tratamiento sintomático o no específico de la tos cuando: 1) la causa de la tos se desconoce o no es posible un tratamiento específico, y 2) cuando la tos no tiene utilidad o supone un riesgo potencial, o si causa incomodidad sustancial. La tos irritativa no productiva puede suprimirse con un fármaco antitusígeno, que aumenta la latencia o umbral del centro tusígeno. Entre estos fármacos figuran la codeína, medicamentos no narcóticos como el dextrometorfano. Estos medicamentos son un tratamiento sintomático útil interrumpiendo paroxismos prolongados que se autoperpetúan. Sin embargo, habitualmente no debe suprimirse una tos productora de cantidades significativas de esputo, debido a que la retención de esputo en el árbol traqueobronquial puede interferir con la distribución de la ventilación, la aireación alveolar, y la resistencia pulmonar a la infección.

Cuando las secreciones son espesas, fuertes y/o adherentes pueden ser útiles una hidratación adecuada, los expectorantes, y la humidificación del aire con un nebulizador ultrasónico con bromuro de ipratropio, un tipo de broncodilatador de acción antimuscarínica. El glicerol yodado puede ser especialmente útil en la tos del asma o en la bronquitis crónica, aunque no se ha demostrado su eficacia, y la guaifenesina, en la bronquitis aguda o crónica. El aclaramiento mucociliar puede aumentar con agonistas beta-adrenérgicos como la efedrina, especialmente en pacientes con fibrosis quística, y la teofilina, en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

El tratamiento protusígeno (favorecedor de la tos), está diseñado para aumentar la efectividad de una tos útil pero inadecuada. Los aerosoles con suero salino hipertónico pueden aumentar el aclaramiento de partículas de las vías aéreas inferiores durante la tos en pacientes con bronquitis, y se ha demostrado un efecto similar de los aerosoles de amilorida en pacientes con fibrosis quística.

  • En pediatría la tos no debe tratarse con medicamentos calmantes de la tos, mucolíticos, expectorantes, antihistamínicos o descongestivos nasales, especialmente en menores de seis años. En niños no está demostrado que estos medicamentos sean eficaces para el tratamiento de la tos y los riesgos superan a los posibles beneficios. Si se usan, siempre deben estar bajo control médico.

Recientes estudios afirman además, que la tos crónica puede ser tratada de forma eficaz por la Logopedia, ya que algunos de los músculos implicados en trastornos del lenguaje también influyen en la aparición de este trastorno.

No hay comentarios.: