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lunes, 18 de mayo de 2020

Consejos para vencer las preocupaciones


La mayoría de las situaciones que nos preocupan nunca llegan a suceder. Sólo son fruto de nuestra imaginación y de proyecciones futuras de nuestra mente.

Pero… ¿cómo dejar de preocuparnos? ¿De qué manera podemos controlar estas ideas para que no nos atormenten?

La preocupación constante puede enfermarte

Una persona que vive siempre preocupada tiene muchas más probabilidades de sufrir problemas emocionales. En algunos casos puede llegar a somatizar y tener también afectaciones físicas.

Nadie se puede permitir el lujo de perder la salud: es el bien más preciado que tenemos. Como ya hemos visto, la preocupación constante puede hacer que una persona sana contraiga enfermedades con más facilidad. Por tanto, es importante controlar la angustia que nos provocan los problemas del día a día.

Si escribimos lo que nos intranquiliza hoy y lo revisamos de aquí a un año, seguramente comprobaremos que la mayoría de cosas no han ocurrido. Por tanto, de nada sirve darle una y mil vueltas a los problemas.

Consejos para vencer las preocupaciones

En las siguientes líneas os proponemos una serie de consejos para vencer las preocupaciones. Muchos de ellos ya fueron propuestos por Dale Carnegie en su obra.

#1. Ocúpate del ‘ahora’

Dale Carnegie en su libro “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida” alude a la cita de Thomas Carlyle: “Lo principal para nosotros no es ver lo que apenas se vislumbra allá a lo lejos, sino hacer lo que tenemos claramente a nuestro alcance”.

Con estas palabras, el autor se refiere a que es preciso concentrarse en el trabajo que tenemos entre manos. Esto es, aunar todas nuestras energías en hacer las tareas de hoy lo mejor posible. El presente es lo único que poseemos. O como dice el sabio refrán: “Cada día trae su afán”.

Todos podemos hacer bien nuestro trabajo por un día: ser amables, intentar llegar al mejor resultado... Después podemos irnos a dormir, descansar y pensar que mañana será otro día. Con este pensamiento, cada amanecer es una nueva oportunidad.

#2. Analiza las situaciones de forma realista

A la hora de resolver una situación compleja, es recomendable seguir ciertos pasos. Primero, es imprescindible obtener toda la información en torno a los hechos. Muchas de las personas sufren preocupaciones antes de conocer todas las circunstancias del problema. Una vez conseguidos los datos, es preciso analizarlos de forma objetiva.

En esta fase, es aconsejable mantener nuestras emociones al margen de nuestros pensamientos. El objetivo es encontrar la mejor solución. Después de esto, es preciso tomar una decisión y actuar en consecuencia.

Este proceso puede ser complicado de llevarlo a la práctica. Por ello, Dale Carnegie presenta en su obra una serie de consejos que son de mucha utilidad:

Escribe en un papel lo que te preocupa, y hazlo de forma minuciosa.

Anota qué puedes hacer al respecto para solucionarlo.

Decide qué hacer.

Empieza inmediatamente a poner en práctica tu decisión.

Con tomar la decisión y pasar a la acción, muchas de las preocupaciones se desvanecen.

#3. Mantente ocupado

Otra manera de hacer que las preocupaciones se diluyan es mantenerse ocupado.  ¿Por qué realizar actividades interesantes ahuyenta la ansiedad? Cuando llevamos a cabo tareas que realmente nos apetecen, entramos en un estado de “flow”. Se trata de un estado emocional positivo en el que nos sentimos implicados de forma total con la actividad. Cuando nos vemos así, la atención en el problema pasa a un segundo plano.

Por ello, mantenernos ocupados no es baladí. En palabras del mismo Dale Carnegie: “El remedio contra la preocupación es estar todo el tiempo ocupado haciendo algo constructivo”.

#4. Coopera con lo inevitable

Cooperar con lo inevitable significa no enfadarnos con lo que nos ha tocado vivir. Esto es, aceptar las circunstancias si no las podemos cambiar. Para empezar a superar una situación difícil, es mejor tomar las cosas tal y como son.

Cooperar con lo inevitable es dejar de darle vueltas a lo que no podemos controlar. Si no está en nuestra mano, resulta absurdo preocuparse. Es indispensable recordar que no son las circunstancias las que determinan cómo nos sentimos, sino la manera en las que reaccionamos ante ellas.

#5. No te preocupes del pasado

De nada nos sirve preocuparnos de algo que ya ha pasado. Existe una sencilla razón: no es posible cambiar lo sucedido. En lugar de esto, es mucho más provechoso extraer un aprendizaje. Sólo hay una manera para que el pasado sea constructivo: analizar lo que pasó y observar los errores. Esto nos puede servir para no volverlos a cometer.

En el presente es más beneficioso concentrar nuestras energías en realizar planes para el futuro. En cuanto a lo que hemos aprendido, es ineludible llevarlo a la práctica. El conocimiento es poder cuando se aplica.

En suma, todos estos consejos por obvios que parezcan son muy útiles  para suprimir las preocupaciones. Ya sea por situaciones pasadas por las que ya nada se puede hacer, o por situaciones que no sabemos si pasarán, no vale la pena preocuparse. El mejor consejo es vivir el presente y vivir el día como una unidad. El mañana es otro afán diferente del que ya nos ocuparemos. De momento, somos hoy y nos debemos a la tarea que tenemos ahora entre manos.

En los programas de Dale Carnegie enseñamos cómo vivir plenamente en el presente y a manejar situaciones estresantes y problemáticas. Visita nuestro sitio web, seguro que encuentras un programa Dale Carnegie interesante para ti. 

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sábado, 9 de mayo de 2020

Medidas preventivas para el Covid-19


(CNN) — Con la pandemia del coronavirus, pasamos en casa la mayor cantidad de tiempo posible, pero hay ciertas salidas indispensables que tendremos que hacer, como ir al supermercado o a la farmacia. Tenemos una guía con consejos para evitar traer el virus a casa.

Nota: Las recomendaciones sobre el covid-19 pueden cambiar a medida que las autoridades conocen más detalles sobre la pandemia, así que es clave estar pendiente de las recomendaciones de las autoridades de salud nacionales y locales y el CDC, y consultar con tu médico.

Planea

  • Designa a una persona para que haga las salidas y así limitar tus exposiciones en la calle.
  • Establece una estación de desinfección, o sea, un área fuera de tu casa o en una habitación poco utilizada donde puedas desinfectar alimentos envasados.

Cuando salgas

  • Mantén una distancia de al menos 6 pies (1,82 metros) de los demás.
  • Limpia las asas y manijas de las cestas o carritos de supermercado antes de empezar a comprar.
  • No es necesario llevar guantes o mascarilla; pero lávate las manos con frecuencia mientras estés en la calle y evita tocarte la cara.

Cuando vuelvas

  • Quítate la ropa que usaste si estuviste fuera durante 30 minutos o más.
  • Lávate las manos con agua y jabón durante 20 segundos.
  • Desinfecta las cajas de comida para llevar y los alimentos envasados en tu estación de desinfección.
  • Lava bien las frutas y verduras antes de ponerlas en la cocina.

Desinfecta

  • Desinfecta todo lo que toques: pomos de las puertas, interruptores de luz, teclas, teléfono, teclados, controles remotos, etc.
  • Usa desinfectantes aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) -estos incluyen toallitas desinfectantes Clorox y ciertos aerosoles Lysol – y deja las superficies húmedas durante 3-5 minutos.

Entregas

  • Pide a los repartidores que entreguen los encargos en la puerta o en una zona de tu complejo de vivienda.
  • Si tienes que abrir la puerta, mantén una distancia de 6 pies (1,82 metros).
  • Paga y da propina a través de internet siempre que sea posible.
  • Después de recoger el correo del buzón, lávate las manos

Lavandería

  • Lava ropa, toallas y sábanas con regularidad en la temperatura más caliente posible.
  • Desinfecta tu cesto de ropa, o ponle un forro que puedas sacar.
  • No sacudas la ropa sucia para evitar dispersar el virus en el aire.

Visitas

  • No debes recibir visitas por el momento.
  • Si tienes que alojar a un familiar o amigo, evita las zonas comunes de la vivienda en la medida de lo posible.
  • Si tienen que entrar en las zonas comunes de la casa, pídeles que se mantengan a 6 pies de distancia (1,82 metros).

Si alguien se enferma en casa

  • Consulta con el médico.
  • Aísla a esa persona o personas en otra habitación y pídeles que usen un baño separado.
  • Desinfecta las superficies que se tocan con frecuencia a diario.
  • Evita compartir cosas con ellos.
  • Usa guantes al lavar la ropa.
  • Lávate las manos con frecuencia.
  • Pídeles que utilicen una mascarilla si la tienen.

Suministros que necesitas

  • Desinfectantes aprobados por la EPA.
  • Si no tienes desinfectantes, prepara una solución de lejía:
    • mezcla 4 cucharaditas de lejía por cada litro de agua
    • o usa una solución de alcohol al 70%
  • Detergente para ropa
  • Bolsas de basura
  • Medicamentos recetados (puedes pedirlos por correo)
  • Alimentos enlatados: frutas, verduras, legumbres
  • Productos secos: panes, pastas, mantequillas de nueces
  • Alimentos congelados: carnes, verduras, frutas

Mascotas

  • Supervisa a tu mascota cuando esté en el patio o jardín de tu casa, si lo tienes.
  • Se puede jugar con ellos afuera, pero mantente alejado de otros humanos.
  • Si estás enfermo, pídale a alguien con quien vivas que se haga cargo de la mascota mientras te recuperas.
  • Si tienes que cuidarlo estando enfermo, lávate las manos con frecuencia.
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Cáncer oral


El cáncer oral se puede formar en cualquier parte de la boca. La mayoría de los cánceres bucales comienzan en las células planas que cubren la superficie de su boca, lengua y labios. Cualquier persona puede tener cáncer bucal, pero el riesgo es más alto en hombres, consumidores de tabaco, personas con VPH o con antecedentes de cáncer de cabeza o cuello. La exposición frecuente al sol también es un factor de riesgo de cáncer labial.

Los síntomas del cáncer bucal incluyen:

  • Manchas blancas o rojas dentro de la boca
  • Una llaga en la boca que no se cura
  • Hemorragias en la boca
  • Caída de dientes
  • Problemas o dolor para tragar
  • Un bulto en el cuello
  • Dolor de oído

Las pruebas para diagnosticar el cáncer oral incluyen un examen físico, endoscopia, biopsia, y pruebas de imagen. Los tratamientos para el cáncer bucal pueden incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia. Algunos pacientes reciben una combinación de tratamientos.

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Cáncer nasal


Los senos paranasales son pequeños espacios huecos ubicados alrededor de su nariz. Están recubiertos con células que producen moco, que impide que se reseque su nariz. La cavidad nasal es el túnel que queda justo detrás de su nariz a través del cual el aire pasa en su camino hacia la garganta cuando usted respira.

El cáncer de la cavidad nasal y de los senos paranasales no es común. Usted corre mayor riesgo si:

  • Es un hombre mayor de 40 años
  • Ha estado expuesto a ciertos químicos en su lugar de trabajo
  • Esta infectado con el virus del papiloma humano (VPH)
  • Fuma

Es posible que no se presenten síntomas al comienzo de la enfermedad y luego se presenten síntomas similares a una infección. Los doctores diagnostican este cáncer a través de imágenes, un instrumento con forma de tubo con una luz y una lente para observar y biopsias. Las opciones de tratamiento incluyen cirugía, radiación y quimioterapia.

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Cáncer de vagina



El cáncer vaginal es un tipo raro de cáncer. Es más común entre las mujeres mayores de 60 años. También es más probable de desarrollarlo si ha tenido una infección por el virus del papiloma humano (VPH) o si su madre tomó dietilestilbestrol (DES) durante el embarazo. Los médicos recetaban DES en la década del 50 para prevenir los abortos. También está en mayor riesgo si ha presentado células anormales en la vagina, cuello uterino o útero.

Con frecuencia al principio no presenta síntomas. Sin embargo, debe consultar a un médico si observa:

  • Hemorragia que no coincide con su menstruación
  • Una tumoración vaginal
  • Dolor pélvico

Una prueba de Papanicolaou puede detectar la presencia de células anormales que pueden ser cáncer. Con frecuencia, el cáncer de vagina puede curarse en sus etapas tempranas. Las opciones de tratamiento pueden incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia.

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Cáncer de tiroides


La tiroides es una glándula en forma de mariposa ubicada en el cuello, justo arriba de la clavícula. Produce hormonas que ayudan al cuerpo a funcionar normalmente. Hay varios tipos de cáncer de la glándula tiroides. Usted está en mayor riesgo si:

  • Tiene entre 25 y 65 años
  • Es mujer
  • De origen asiático
  • Tiene antecedentes familiares de enfermedad tiroidea
  • Ha recibido radioterapia en la cabeza o el cuello

Debe consultar a un médico si nota un nódulo o una inflamación en el cuello. Los médicos utilizan un examen físico, pruebas para la tiroides, pruebas de imagen y una biopsia para diagnosticar el cáncer de tiroides. El tratamiento depende del tipo y de la diseminación del cáncer. Muchos pacientes reciben una combinación de tratamientos, incluyendo cirugía, iodo radioactivo, radioterapia, quimioterapia o terapia dirigida. La terapia dirigida usa medicamentos u otras sustancias para combatir células cancerosas específicas, causando menos daños a las células normales.

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Cáncer de seno


El cáncer de mama afecta a una de cada ocho mujeres durante su vida. Nadie sabe por qué algunas mujeres desarrollan cáncer de mama, pero existen varios factores de riesgo. Los factores que no se pueden cambiar incluyen:

  • Edad: El riesgo aumenta a medida que usted envejece
  • Genes: Dos genes, BRCA1 y BRCA2, aumentan en gran medida el riesgo. Las mujeres que tienen antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario pueden desear hacerse el examen genético
  • Factores personales: Comenzar la menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55

Otros factores de riesgo incluyen obesidad, usar terapia de reemplazo hormonal (también llamada terapia hormonal para la menopausia), tomar pastillas anticonceptivas, beber alcohol, no tener hijos o tener el primer hijo después de los 35 años, y tener senos densos.

Los síntomas del cáncer de mama pueden incluir un bulto o masa en la mama, un cambio de tamaño o forma de la mama, y secreciones del pezón. El autoexamen y la mamografía puede ayudar a diagnosticar el cáncer de mama en forma temprana, cuando es más tratable. Un posible tratamiento es la cirugía. Puede ser una lumpectomía o una mastectomía. Otros tratamientos incluyen radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal y terapia dirigida. La terapia dirigida usa sustancias que atacan las células cancerígenas sin dañar las células normales.

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