octubre 2020 ~ Salud Doctiplus

Los temas más relevantes de salud

domingo, 11 de octubre de 2020

Hidrocefalia

Cerebro

La hidrocefalia (término que deriva de las palabras griegas «hidro» que significa agua y «céfalo» que significa cabeza) es un trastorno cuya principal característica es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo.

Esta se conocía antiguamente como "agua en el cerebro", aunque este líquido no es agua sino que es líquido cefalorraquídeo (LCR), un líquido transparente que rodea el cerebro y la médula espinal.

La acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo tiene como consecuencia una dilatación anormal de los espacios en el cerebro llamados ventrículos. Esta dilatación ocasiona una presión potencialmente perjudicial en los tejidos del cerebro, generalmente el aumento del líquido en los ventrículos cerebrales es producido por la obstrucción de los conductos situados por debajo del cerebelo.

El sistema ventricular está constituido por cuatro ventrículos conectados por vías estrechas. Normalmente, el líquido cefalorraquídeo fluye a través de los ventrículos, sale a cisternas (espacios cerrados que sirven de reservorios) en la base del cerebro, baña la superficie del cerebro y la médula espinal y, luego, es absorbido en la corriente sanguínea.

El líquido cefalorraquídeo tiene tres funciones vitales importantes:

  1. Mantener flotante el tejido cerebral, actuando como colchón o amortiguador.
  2. Servir de vehículo para transportar los nutrientes al cerebro y eliminar los desechos.
  3. Fluir entre el cráneo y la espina dorsal para compensar los cambios del volumen de sangre intracraneal (la cantidad de sangre que hay dentro del cerebro). El equilibrio entre la producción y la absorción de líquido cefalorraquídeo es de vital importancia. En condiciones ideales, el líquido es casi totalmente absorbido en la corriente sanguínea a medida que circula. Sin embargo, hay circunstancias que, cuando se hallan presentes, impedirán o perturbarán la producción de líquido cefalorraquídeo o que inhibirán su flujo normal. Cuando se perturba este equilibrio, se produce la hidrocefalia.

Síntomas y causas de la hidrocefalia
  • Vómitos
  • Mareos
  • Parálisis
  • Pérdida de la coordinación
  • Perdida de la conciencia
  • Hipersomnolencia
  • Visión borrosa
  • Irritabilidad
  • Incontinencia anal y urinaria

Esta enfermedad puede ser heredada o adquirida en una fase adulta, donde se dan más casos a partir de los 60 años. Las causas más frecuentes de la hidrocefalia son:

  • Una patología tumoral
  • Abscesos cerebrales
  • Traumatismos craneales
  • Infecciones en las meninges

Análisis y tratamiento

Estudiando el caso y los síntomas que producen en el paciente y gracias a una resonancia magnética cerebral se puede diagnosticar la enfermedad.

El tratamiento consiste en liberar la causa que produce la obstrucción del líquido cefalorraquídeo. También puede usarse una sonda para desviar a su flujo normal el LCR hacia el abdomen en donde puede reabsorberse, esta sonda se implantaría quirúrgicamente

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Hidradenitis supurativa

Persona con lesión en la cara

La hidradenitis supurativa o hidrosadenitis supurativa (HS), (también conocida como acné inversa) es una enfermedad común de la piel (aunque raramente es diagnosticada). En esencia, se trata de un proceso inflamatorio crónico del epitelio folicular, caracterizado por la presencia de lesiones supurativas con distribución simétrica, cuya localización predominante es a nivel de las axilas, surco submamario (zonas bajo las mamas) e ingles. Las lesiones son recurrentes y se acompañan de dolor profundo e intenso. En definitiva, se trata de grupos de abscesos o "infecciones" tipo forúnculos subcutáneos (aunque algunas veces incluso están libres de bacterias). La enfermedad no es contagiosa.

Existen indicadores que orientan a una cierta base hereditaria entre ciertos grupos étnicos y otros que apoyan una base probablemente autoinmune. ​Los cultivos de material de muestras para estudios bacteriológicos arrojan frecuentemente resultados negativos​

Esta enfermedad no tiene actualmente curación, aunque sí tratamiento. Entre los diversos fármacos a emplear se encuentra actualmente en discusión el uso de diversos medicamentos biológicos, normalmente infliximab (Remicade) y adalimumab (Humira) que se utilizan también para tratar distintas enfermedades de la piel.

Susceptibilidad genética, tabaquismo, obesidad, fricción, una respuesta inmunitaria alterada y anomalías hormonales, entre otros.

Clasificación de severidad

  • Estadio I : Formación de abscesos (únicos o múltiples), sin trayectos fistulosos, ni cicatrización.
  • Estadio II : Abscesos recurrentes, únicos o múltiples, pero ampliamente separados, con formación de trayectos fistulosos y con cicatrices.
  • Estadio III: Presencia de múltiples trayectos fistulosos interconectados y abscesos que afectan a áreas enteras.

La mayoría de los casos se diagnostican en el estadio II de la Clasificación de Hurley, lo que evidencia el retraso habitual en su diagnóstico. Solo cerca de 1% de los pacientes progresan al estadio III.​

Cuando la lesión no responde al tratamiento clínico y se cronifica, puede ocasionalmente evolucionar a la malignización generando un cáncer de piel.

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Herpes simple

Mujer con herpes

El herpes simple (del latín herpes y del griego ἕρπης 'reptar')​ es una enfermedad infecciosa inflamatoria de tipo vírico, que se caracteriza por la aparición de lesiones cutáneas formadas por pequeñas vesículas agrupadas en racimo y rodeadas de un aro rojo.

La enfermedad es causada por el virus herpes simplex (HSV en inglés) o virus herpes hominis, que muestra dos tipos.
El tipo I (HVS-1) que afecta cara, labios, boca y parte superior del cuerpo.
El tipo II (HVS-2) que se presenta más frecuentemente en genitales y parte inferior del cuerpo.
Actualmente no existe cura definitiva para el herpes. ​Sin embargo, hay varias formas de tratamiento disponibles para reducir los síntomas y acelerar el proceso de curación de las lesiones, tras el cual el virus persistirá de forma latente en el organismo hasta la reaparición del siguiente episodio activo.
Los tipos de herpes simple han de distinguirse del herpes zóster que es una entidad nosológica totalmente distinta.

El herpes debe su nombre al término griego herpein (ἕρπειν), que significa «reptar» o «arrastrar», haciendo alusión a la forma de serpiente de las lesiones cutáneas causadas por algunos de estos agentes infecciosos microscópicos.

Patogenia

El virus del herpes simple es un agente infeccioso común de piel, genitales y la mucosa oral y faringea en humanos. Puede causar úlcera corneales y queratitis. Ocasionalmente, en situaciones como inmunosupresión terapéutica, cáncer, alcoholismo, o grandes quemaduras, puede causar infecciones más peligrosas como neumonía.​

La infección con herpes simple por lo general ocurre por reactivación del virus endógeno del nervio vago o trigémino del hospedador.
El virus hace contacto con células de la piel por intermedio de receptores y ligandos específicos, tal como las células parabasales e intermedias genitales de la vagina y cérvix causando inflamación localizada. La inflamación se caracteriza histológicamente por células gigantes y multinucleadas, notable degeneración por englobamiento, edema y presencia de inclusiones eosinofílicas intranucleares denominadas Cowdry tipo A.5​ Por ser un virus citolítico, las células infectadas son destruidas produciendo como resultado pústulas y costras en la mucosa infectada. El virus tiene la capacidad de migrar a los ganglios de las raíces dorsales y posteriores pudiendo causar latencia.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante la clínica y puede confirmarse con pruebas de laboratorio mediante cultivo (microbiología), polimerasa PCR, inmunofluorescencia directa o pruebas serológicas.

Tratamiento

Realmente no existe ningún tratamiento, que elimine por completo del organismo la infección por el virus de Herpes Simple (HSV en inglés) ya que, una vez que el virus entra en un organismo, permanecerá siempre en éste de forma inactiva con recidivas (reapariciones) ocasionales. Existen medicamentos que pueden reducir la frecuencia con la que aparecen los episodios herpéticos, la duración de estos y el daño que causan.

Es importante el tratamiento profiláctico ante la aparición de los brotes; contribuyen a que la recuperación sea rápida y que no se contagie a otras personas:

  • Mantener la parte infectada limpia.
  • No tocar, o tocar lo menos posible, las lesiones.
  • Lavarse muy bien las manos antes y después del contacto con las lesiones.
  • En caso de herpes genital, evitar el contacto sexual hasta que las erupciones se han curado completamente.
  • En caso de herpes labial, evitar tener contacto directo hacia otras personas con el área infectada, desde que los primeros síntomas aparecen hasta que las erupciones se han curado completamente.

El herpes simple suele responder al aciclovir tópico. Es aún más efectivo el aciclovir o derivados en tabletas por vía oral. Si las recidivas del herpes simple son muy frecuentes y afectan la calidad de vida, entonces se puede dar el aciclovir o valaciclovir por vía oral todos los días, lo que se conoce como terapia supresiva.

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Herpes labial

Herpes labial

El herpes labial es causado por un virus muy contagioso llamado herpes simple (VHS). Existen dos tipos de VHS. El tipo 1 en general causa herpes oral o labial. Este infecta a más de la mitad de la población de los EE. UU. para cuando llega a los 20 años. El tipo 2 en general afecta el área genital.

Algunas personas no tienen síntomas de la infección. Sin embargo, otras desarrollan llagas dolorosas y desagradables. El herpes labial suele aparecer fuera de la boca o en los labios o alrededor. Cuando están dentro de la boca, en general es en las encías o en el paladar. No son lo mismo que las aftas bucales, que no son contagiosas.

No existe una cura para el herpes labial. Por lo general desaparece por sí solo en un par de semanas. Los medicamentos antivirales pueden ayudar a que sane más rápido. También pueden ayudar a prevenir su aparición en personas con brotes frecuentes. Otras medicinas pueden ayudar con el dolor y la molestia que causan. Estos incluyen ungüentos que adormecen las llagas, ablandan las costras o que las secan. Proteger tus labios con bloqueador solar también puede ayudar.

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Herpes genital

Mujer con herpes genital

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple. Puede causar llagas en el área genital o rectal, nalgas y muslos. Puede contagiarse al tener relaciones sexuales vaginales, anales u orales con alguien que lo tenga. El virus puede contagiarse aún cuando las llagas no están presentes. Las madres pueden infectar a sus bebés durante el parto.

A los síntomas se los llaman comúnmente brotes. Las llagas aparecen usualmente cerca del área donde el virus ingresó al cuerpo. Las llagas son ampollas que se rompen y se vuelven dolorosas, para luego sanar. A veces, las personas no saben que tienen herpes porque no presentan síntomas o éstos son muy leves. El virus puede ser más grave en recién nacidos o en personas con un sistema inmunitario debilitado.

La repetición de los brotes es común, en especial durante el primer año. Con el tiempo los síntomas aparecen con menor frecuencia y son más leves. El virus permanece en su cuerpo para siempre.

Existen exámenes que pueden diagnosticar el herpes genital. No existe cura. Sin embargo, las medicinas pueden ayudar a disminuir los síntomas, reducir los brotes y bajar el riesgo de contagio a otras personas. El uso correcto de condones de látex puede reducir, pero no eliminar, el riesgo de contraer o contagiar el herpes. La forma más confiable de evitar la infección es no tener sexo anal, vaginal u oral.

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Heroína

Heroína

La heroína, diacetilmorfina o diamorfina en su Denominación Común Internacional, es un opioide con propiedades analgésicas que también se utiliza de forma menos común como supresor de la tos y antidiarreico. Por sus efectos eufóricos, la heroína se utiliza como droga recreativa semisintética. Derivada de la morfina y originada a partir de la adormidera, planta de la que se extrae el opio, su administración frecuente y regular está asociada a la tolerancia y a una fuerte dependencia física. En algunos países se emplea en terapias en usuarios crónicos como sustituto de opiáceos en combinación con labores de asistencia y asesoramiento al paciente.

Administrada por vía intravenosa mediante inyección, la heroína puede ser entre dos y cuatro veces más potente que la morfina y es más rápida en comenzar sus efectos.​ La heroína ilícita suele presentarse en un polvo blanco mate al que se añaden diversos adulterantes.​ Una fracción importante de los consumidores de opioides, más de treinta millones de personas al año en todo el mundo según la ONU (2014),​ consumen heroína, la cual está relacionada con un efecto narcótico pronunciado, se clasifica dentro de las drogas depresoras del sistema nervioso central y se caracteriza por producir una dependencia psicológica y física intensa a un ritmo muy acelerado, siendo considerada una de las drogas más adictivas y dañinas.​

La heroína fue sintetizada por primera vez por Charles Romley Alder Wright a finales del siglo XIX, que consiguió aislarla gracias a la acetilación del clorhidrato de morfina, un producto obtenido de la adormidera. «Heroína» fue el nombre comercial que la empresa Bayer puso a la nueva sustancia, que la lanzó al mercado como sustituta de la morfina, creyéndola menos adictiva. A nivel internacional, la heroína está controlada por las Listas I y IV de la Convención Única sobre Estupefacientes y por lo general es ilegal su fabricación, posesión y venta sin licencia.​ Producida sobre todo en Afganistán y Birmania, está íntimamente unida al tráfico internacional de drogas y ha sido responsable de epidemias severas en varios países de Occidente durante el siglo XX. Afganistán produjo el 95 % del opio del mundo en 2012,​ y el 66 % en 2015,​ manteniéndose como el principal productor mundial de opio en las últimas dos décadas. Se ha registrado un aumento significativo de la oferta y la demanda a nivel mundial en los últimos años;​ en países como Estados Unidos el consumo de heroína se ha multiplicado en la segunda década del siglo XXI hasta convertirse en una verdadera epidemia.​

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Hernia de hiato

Mujer con dolor

La hernia de hiato es una afección en la cual la parte superior del estómago se abulta a través de una abertura en el diafragma. El diafragma un músculo delgado que separa el estómago del tórax y ayuda a impedir que el ácido pase hacia el esófago. Cuando usted tiene una hernia hiatal, es más fácil que el ácido suba. El paso del ácido desde el estómago hacia el esófago se denomina reflujo gastroesofágico. El reflujo gastroesofágico puede causar síntomas como:

  • Acidez
  • Problemas para tragar
  • Tos seca
  • Mal aliento
  • Náusea y/o vómitos
  • Problemas para respirar
  • Daño en los dientes

A menudo, se desconoce la causa de la hernia de hiato. Puede ser por la debilidad de los músculos que la rodean. A veces, la causa es una lesión o un defecto congénito. El riesgo de tener este problema aumenta con la edad y son comunes en mayores de 50 años. También está en mayor riesgo si tiene obesidad o fuma.

Las personas descubren que tienen hernia de hiato tras hacerse pruebas por reflujo gastroesofágico, acidez estomacal, dolor de pecho o abdominal. Los exámenes pueden ser una radiografía de pecho, radiografía con contraste de bario o una endoscopía superior.

Si no tiene síntomas, no necesita tratamiento. Si los tiene, algunos cambios del estilo de vida pueden ayudar. Estos incluyen comer porciones pequeñas, evitar algunos alimentos, no fumar ni beber alcohol y perder peso. El médico puede recomendarle antiácidos u otras medicinas. Si eso no le ayuda, es posible que necesite una cirugía.

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Hernia discal

Persona lesionada

La hernia discal es una enfermedad en la que parte del disco intervertebral (núcleo pulposo), que se encuentra entre las vértebras, se desplaza hacia la raíz nerviosa, la presiona y produce lesiones neurológicas derivadas de esta lesión. Pueden ser contenidas (solo deformación, también llamada protrusión discal) o con rotura.

Las hernias corresponden a la mayor incapacidad en personas menores de 45 años. Alrededor del 1,10% de la población posee discapacidad crónica por este motivo. Son frecuentes en personas con enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el síndrome de Ehlers-Danlos y el síndrome de hiperlaxitud articular.

La hernia provoca dolor en la zona lumbar. Duele por inflamación el periostio de las vértebras, las articulaciones, la duramadre, el anillo fibroso, el ligamento vertebral longitudinal posterior y los músculos lumbares de la columna. Una hernia discal puede producir una serie de manifestaciones clínicas, entre las más frecuentes están el lumbago y la ciática.

Síntomas

Lumbalgia

La lumbalgia es el mayor motivo de consulta. La lumbalgia se produce cuando se distienden los músculos lumbares produciendo un dolor que impide el libre movimiento de esa zona de la cintura. Las causas de la lumbalgia son múltiples. Puede deberse a malas posturas, factores relacionados con la actividad física del individuo o factores psicológicos. Lumbalgia que se acompaña de dolor, sensación de hormigueo o dificultad para el movimiento de la pierna del mismo lado. Se debe a la compresión (pinzamiento) del nervio ciático o a una hernia de disco.

Ciática 

Se manifiesta de manera unilateral o bilateral (si la hernia discal es voluminosa y posterocentral). Afecta al nervio Ciático formado por los nervios raquídeos de L4-L5-S1-S2. La ciática produce dolor y debilidad solo en la rama nerviosa afectada, provocando parestesia local. Si está afectado S1 se ven comprometidos los músculos sóleo, gastrocnemios y glúteo mayor. Si está afectado L5 se ven comprometidos los músculos extensor propio del dedo mayor, peroneo y glúteo medio. Estos músculos son indispensables para poder caminar, afectando la extremidad inferior.

Cruralgia

Afecta al nervio Femoral o Crural compuesto por las raíces nerviosas de L2 a L4. Se manifiesta como una sensación de hormigueo o hipoestesia (falta de sensibilidad) en la zona anterolateral del muslo. Los músculos comprometidos son psoasilíaco, pectíneo, sartorio y cuádriceps.

Aparición de los síntomas

La hernia discal aparece sintomáticamente después de hacer o someterse a movimientos o gestos bruscos, hacer fuerzas excesivas sin tener en cuenta la posición correcta al agacharse o ponerse en pie y la aparición del dolor en general es inmediata a estos excesos. Las hernias discales más frecuentes son las lumbares (aparece entre los discos lumbares —denominados L—), así como también las cervicales (aparecidas entre los discos de la cervical —denominados C—). También es frecuente la aparición de hernia discal entre la quinta vértebra lumbar y la primera vértebra sacra (denominadas L5-S1), causante de una molestia persistente acompañada de trastornos sensitivos tales como hormigueo o pérdida de la sensibilidad e irritabilidad motora, así como disminución del reflejo predominantemente Aquiliano del lado afectado. Estas dolencias aparecen de forma inmediata, tal y como se explicó anteriormente, pero su tratamiento es prolongado y el alivio del paciente es muy lento, debido a la compresión de los nervios raquídeos.

Tratamiento

  • Existe un tratamiento ambulatorio ortopédico por medio de tracción. Consiste en traccionar la zona lumbar por medio de un equipo o correa portátil que al utilizarlo por tres meses consecutivos, hace que las vértebras puedan separarse lo suficiente para no ejercer presión sobre los discos. De esta manera los discos pueden repararse de manera natural por medio de la irrigación sanguínea y las vértebras no vuelven a ejercer presión debido a que se han adaptado al nuevo espaciado.
  • Actualmente no existe tratamiento efectivo a largo plazo a excepción de la cirugía.
  • En algunos casos, hay que recurrir a la cirugía, extraer el disco dañado (disquectomía) y soldar las vértebras para que no se muevan.
  • La fisioterapia ayuda a mejorar los síntomas y dolores derivados de la ciática, así como una serie de ejercicios físicos específicamente recomendados, realizados con disciplina y continuidad. La natación terapéutica también sería de utilidad.

Tratamiento quirúrgico
  • Discólisis, o desecación del disco con ozono
  • Nucleoplastia o coblación (desecación del disco por radiofrecuencia)
  • Discectomía (resección del disco por cualquier otro método tales como laminectomía y hemilaminectomia)
  • Microdiscectomía
  • Fusión lumbar
  • Artroplastia
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Hernia

Persona con corsé

Una hernia es la protrusión de cualquier órgano o tejido fuera de la cavidad en que está alojado normalmente. Las hernias más comunes se desarrollan a través de la pared abdominal, a través de orificios naturales o artificiales que constituyen los puntos débiles en los cuales comienza el proceso de formación de la hernia. 

A pesar de que las hernias más conocidas en medicina son las relacionadas con la cavidad abdominal, existen también hernias en sitios diferentes como la Hernia discal y la Hernia cerebral.

Etiología

  • Congénitas: por trastornos del desarrollo.
  • Adquiridas: por factores como obesidad, estreñimiento, esfuerzo físico que aumenta la presión intraabdominal. .
  • Traumáticas: por factores traumáticos. Ejemplo: en los perros es frecuente que ante atropellos, el diafragma sea dañado parcial o totalmente, ante lo cual las asas intestinales pueden pasar hacia la cavidad torácica.

Cuadro clínico

  • Tumoración blanda que aumenta con la tos, esfuerzos y bipedestación, y que disminuye en decúbito y reposo.
  • Dolor, que es mayor cuando se está formando la evaginación.
  • Trastorno del tránsito intestinal: dificultad de expulsión de gases y heces. El grado va desde un simple apretamiento hasta una obstrucción total del tránsito intestinal.

Tratamiento

Consiste en una intervención quirúrgica para evitar que se complique y se estrangule, seguido de rehabilitación y consumo de medicamentos indicado por el doctor. Esta recibe el nombre de Hernioplastia.

 

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Heridas y lesiones

Mujer con una lesión

Una lesión es un daño que ocurre en el cuerpo. Es un término general que se refiere al daño causado por accidentes, caídas, golpes, quemaduras, armas y otras causas. En los Estados Unidos, todos los años millones de personas sufren de lesiones. Estas lesiones pueden ser menores o severas y poner en peligro la vida. Pueden ocurrir en el trabajo o en el juego, en espacios interiores o exteriores, al conducir un vehículo o al caminar por la calle.

Las heridas son lesiones que rompen la piel u otros tejidos del cuerpo. Incluyen cortaduras, arañazos y picaduras en la piel. Suelen ocurrir como resultado de un accidente pero las incisiones quirúrgicas, las suturas y los puntos también causan heridas. Las heridas menores no suelen ser serias, pero es importante limpiarlas bien.

Las heridas serias e infectadas necesitan atención médica de primeros auxilios y visitas al doctor más adelante. Debe buscar atención médica si la herida es profunda, si no puede cerrarse por sí sola, si no puede detener la hemorragia o limpiarla o si no se cura.

Las lesiones más comunes incluyen:

  • Mordeduras de animales
  • Moretones
  • Quemaduras
  • Dislocaciones
  • Lesiones por electricidad
  • Fracturas (huesos rotos)
  • Torceduras y distensiones
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Hepatitis C

Hígado

La hepatitis C es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente al hígado y es causada por el virus de la hepatitis C (VHC).​ La infección aguda es por lo general asintomática, pero la infección crónica puede producir lesión en el hígado y a la larga originar cirrosis. En algunos casos, los pacientes con cirrosis también presentan insuficiencia hepática, cáncer de hígado y varices esofágicas potencialmente fatales.

La hepatitis C se contrae principalmente mediante el contacto con sangre contaminada asociado con el consumo de drogas por vía intravenosa, el uso de instrumental médico no esterilizado y las transfusiones de sangre no testadas previamente. Esta última vía actualmente ha desaparecido prácticamente en la mayor parte de los países por los controles exhaustivos sobre la sangre y hemoderivados. Se estima que entre 130 y 170 millones de personas en el mundo están infectadas con hepatitis C. En 2019 la OMS estimó que 71 millones de personas tenían hepatitis C crónica.​
La existencia de hepatitis C (originalmente «hepatitis no A no B»)​ fue postulada en la década de 1970 y confirmada en 1989.​

El virus persiste en el hígado de forma crónica en alrededor del 85 por ciento de los pacientes infectados. Esta infección persistente puede tratarse con medicamentos: la terapia habitual para tratar la hepatitis C es una combinación de interferón pegilado y ribavirina, y en algunos casos se añaden telaprevir y boceprevir. En determinadas situaciones clínicas, puede añadirse sofosbuvir. En general, entre el 50 y el 80 por ciento de las personas que reciben tratamiento se curan. Algunas de las complicaciones de la hepatitis C a largo plazo son la cirrosis hepática y el cáncer de hígado, y como tratamiento puede ser necesario un trasplante de hígado. La hepatitis C es la causa principal de trasplante de hígado; sin embargo, el virus suele recurrir después del trasplante.​ Hasta el 2015, no existía ninguna vacuna preventiva frente a la hepatitis C, por lo cual para evitarla es imprescindible seguir las medidas de profilaxis recomendadas; entre ellas, no compartir agujas (consumo de sustancias adictivas) y utilizar preservativo en las relaciones sexuales.

Cuadro clínico

Síntomas hepáticos

Infección aguda

La infección de hepatitis C presenta síntomas agudos en el 15 por ciento de los casos.​ Los síntomas suelen ser leves y poco claros, entre los que se incluyen: disminución del apetito, cansancio, náusea, dolor muscular o de las articulaciones y pérdida de peso, y rara vez llega a ocasionar fallo hepático fulminante. La mayoría de los casos de infección aguda no están asociados con la aparición de ictericia.​ En el 10 al 50 por ciento de los casos de infección de hepatitis C aguda, la infección desaparece espontáneamente, lo cual ocurre en particular en mujeres jóvenes.

Infección crónica

Alrededor del 80% de las personas expuestas al virus contraen una infección crónica. Durante las primeras décadas con la infección, la mayoría de los pacientes presentan síntomas mínimos o ningún síntoma, aunque la hepatitis C crónica puede estar asociada con el cansancio. Después de varios años, la hepatitis C se convierte en la causa principal de cirrosis y cáncer de hígado.​ Aproximadamente del 10 al 30 por ciento de las personas infectadas durante más de 30 años contraen cirrosis.​ La cirrosis es más común aún en las personas que también están infectadas con hepatitis B o con VIH, en los que presentan alcoholismo y en los varones. Quienes desarrollan cirrosis tienen un riesgo veinte veces más alto de desarrollar un carcinoma hepatocelular, una proporción de aumento de riesgo de 1 a 3 por ciento por año​ y, si la situación se combina con el consumo excesivo del alcohol, el riesgo llega a ser 100 veces mayor.​ La hepatitis C es la causa del 27 por ciento de los casos de cirrosis y del 25 por ciento de los casos de cáncer de hígado a nivel mundial.

La cirrosis puede ocasionar hipertensión portal, ascitis, coagulopatía, varices esofágicas y gástricas, ictericia y encefalopatía hepática.​ Es una causa común en las personas que requieren un trasplante de hígado.

Síntomas extra hepáticos

En raras ocasiones, la hepatitis C también está relacionada con el síndrome de Sjögren (una enfermedad autoinmune), la trombocitopenia, el liquen plano, la diabetes mellitus y el trastorno linfoproliferativo de células B.​ Se estima que la trombocitopenia ocurre en un 0.16 a 45.4 por ciento de las personas con hepatitis C crónica.​ Se han reportado supuestas relaciones con el prúrigo nodular​ y con la glomerulonefritis membranoproliferativa. La infección de hepatitis C también está relacionada con un padecimiento llamado crioglobulinemia mixta, la cual se caracteriza por la inflamación de los vasos sanguíneos pequeños y medianos (o vasculitis) ocasionada por el depósito de complejos inmunes, incluidas las crioglobulinas.

Tratamiento de hepatitis C

El tratamiento con fármacos ha variado a través de los años. La introducción de nuevas drogas antivirales es continua y por lo tanto el tratamiento es cambiante y avanza en especificidad y eficacia.
El tratamiento farmacológico más eficaz se basaba en la asociación de interferón, administrado por vía subcutánea, con otro fármaco antiviral llamado ribavirina, por vía oral. A lo largo de los años han existido varias formas de administrar interferón: una vez al día, 3 a 5 veces por semana, etcétera, pero las formas pegiladas permitieron una dosis a la semana.

Desde 2012 existen 2 nuevos fármacos para el tratamiento de la hepatitis C: telaprevir y boceprevir se añaden al tratamiento combinado de interferón pegilado y ribavirina y consiguen mejorar la proporción de pacientes curados. También son útiles para tratar pacientes en los que han fracasado otras pautas de tratamiento.

En enero del 2014, la Agencia Europea del Medicamento aprobó el uso de sofosbuvir para el tratamiento de la hepatitis C, en asociación con interferón y ribavirina, lo que redujo en algunos casos el tiempo de tratamiento a 12 o 24 semanas. En el año 2014, la financiación de este fármaco por los sistemas públicos de salud de diferentes países estuvo sujeto a restricciones, debido al elevado coste de la droga. Se destinó a pacientes con rango F4 (en España eran unos 6.000, según el gobierno, o en torno a 40.000, según otras fuentes). En octubre de 2014 se comercializa en Europa la combinación de Sofosbuvir y Ledipasvir, bajo el nombre comercial de Harvoni.

El coste en 2016 en España de este medicamento por persona se calculó en aproximadamente unos 13.000 euros y se estaban investigando otras sustancias con resultados prometedores en los ensayos clínicos, entre ellas el daclatasvir.

En 2017 se extendió el tratamiento de la hepatitis C a todos los afectados en España, incluso los que se encontraban en el estadio más leve de la enfermedad.​

Un estudio realizado en 2017 por el Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra y el Pharmacoeconomics & Outcomes Research Iberia, calcula en 66 777 los pacientes tratados entre 2015 y 2016 y sitúa en 24 167 euros el coste medio del tratamiento para cada paciente

Eficacia de tratamiento

El porcentaje de éxito (eliminación del virus en sangre mantenida hasta un año después de terminado el tratamiento) mediante la asociación de interferón, administrado por vía subcutánea, con el antiviral ribavirina, por vía oral, es algo superior al 50 por ciento, según el tipo de virus y el tratamiento realizado. El virus 1b es el más difícil de curar y requiere tratamiento de un año. La respuesta es aproximadamente 50 por ciento para el genotipo 1 y 80 por ciento para los genotipos 2 y 3. En estos últimos se realiza tratamiento durante 6 meses. El fracaso del primer tratamiento aplicado implica la revisión del caso, en ocasiones se recomienda un segundo tratamiento con fármacos diferentes.

Con los medicamentos de segunda generación Simeprevir la tasa de curación pasó al 70 % en este grupo de afectados.

Las drogas de tercera generación, una combinación de los antivirales Daclatasvir y Sofosbuvir, alcanzan una eficacia de curación de 90-95 % para todos los genotipos de la enfermedad.

Efectos secundarios

  • Interferón. Los efectos secundarios del interferón son numerosos, la mayoría incluidos en lo que se llama síndrome gripal. Al cabo de los meses provoca pérdida de masa muscular. Todos estos síntomas revierten al finalizar el tratamiento.
  • Ribavirina. Uno de los efectos secundarios más importantes de la es que puede provocar anomalías congénitas en los hijos de un paciente recientemente tratado, por ejemplo deformidades físicas o alteraciones en el desarrollo mental (efecto teratogénico). Por esta razón los médicos aconsejan no engendrar sino hasta 6 meses después de finalizado el tratamiento, y la Asociación Española de Enfermos de Hepatitis C sugiere alargar este periodo a un año, para más seguridad. Otro efecto adverso frecuente es la anemia, que en muchos pacientes obliga a administrar eritropoyetina, para normalizar los valores del hematocrito.
  • Simeprevir. Puede causar picor (22%), sensibilidad a la luz (5%) y exantema (25%).​ Otros efectos secundarios son náuseas, dolor muscular, dificultad respiratoria y aumento en los niveles de bilirrubina en sangre.
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sábado, 10 de octubre de 2020

Hepatitis B

Hígado

La hepatitis B es una enfermedad infecciosa del hígado causada por el virus de la hepatitis B, perteneciente a la familia Hepadnaviridae (virus ADN hepatotrópico) y caracterizada por necrosis hepatocelular e inflamación. Puede causar un proceso agudo o un proceso crónico, que puede acabar en cirrosis (pérdida de la "arquitectura" hepática por cicatrización y surgimiento de nódulos de regeneración) del hígado, cáncer de hígado, insuficiencia hepática, fatiga, fiebre, ictericia e incluso la muerte.

El tratamiento de la hepatitis está íntimamente relacionado con el tratamiento de la infección por el VIH, pues las dos enfermedades requieren un amplio conocimiento de la inmunología, la virología, la genética y el conocimiento de las actuales normas terapéuticas, que suelen cambiar rápidamente con las actualizaciones modernas.

La hepatitis B se propaga por medio del contacto con la saliva, la sangre, el semen, u otro líquido corporal de una persona infectada (por supuesto la saliva debe estar en contacto con sangre previa como heridas bucales o caries). El principal modo de transmisión refleja la prevalencia de la hepatitis B crónica en una zona determinada. Así, en las regiones de baja prevalencia, como los Estados Unidos y Europa Occidental, donde menos del 2% de la población está crónicamente infectada, el uso indebido de drogas por inyección y las relaciones sexuales sin protección son las principales vías de transmisión, aunque otros factores pueden ser importantes.2​ En las zonas de prevalencia moderada, incluida Europa del Este, Rusia y Japón, donde el 2 y el 7% de la población está crónicamente infectada, la enfermedad es frecuente entre gran parte de los niños. En las zonas de alta prevalencia en regiones como China y el Sudeste de Asia, la transmisión durante el parto es más común, aunque en otras zonas de alta endemicidad como el África, la transmisión durante la infancia es un factor importante.​ La prevalencia de la infección crónica por hepatitis B en las zonas de alta endemicidad es de al menos 8%.

Los distintos niveles de seroprevalencia del VHB se explican por el nivel socioeconómico de una región y la vacunación: permite una baja prevalencia, por ejemplo, en la isla de la Reunión, departamento francés en el Índico, donde sólo el 0,7% de la población se ve afectada, o bien una elevada prevalencia, como en África, donde a menudo supera el 15%. Por ejemplo, en Madagascar, la prevalencia es del 16%, debido a las frecuentes transmisiones de madre-hijo y el escaso uso de preservativos, que promueve la transmisión sexual. La hepatitis B es también altamente endémica en China y el sudeste asiático, partes de Oriente Medio, la cuenca del Amazonas, islas del pacífico y algunas islas del Caribe.

Desde la ampliación de la vacunación, la prevalencia de la hepatitis B se encuentra en fuerte descenso en aquellos países con una política de vacunación en curso.

Factores de Riesgo

La hepatitis B es causa importante de hepatitis crónica y carcinoma hepatocelular en el mundo, con un periodo de incubación de 4-26 semanas, con una media de 6 a 8 semanas. Se puede contraer hepatitis B por medio de:

  • Tener relaciones sexuales con una persona infectada sin usar preservativo
  • Compartir agujas con personas infectadas.
  • Hacerse un tatuaje o una perforación en alguna parte del cuerpo con instrumentos sucios que se usaron con otras personas
  • Pincharse con una aguja contaminada con sangre infectada (el personal sanitario puede contraer la hepatitis B de esta forma)
  • Compartir el cepillo de dientes o la máquina de afeitar con una persona infectada
  • Viajar a países donde la hepatitis B es común (es posible que viajar a zonas endémicas sea un factor de riesgo importante, pero este simple hecho de forma aislada no determina que la persona se contagie, si tiene los cuidados adecuados)
  • También, una mujer infectada puede transmitirle la hepatitis B a su bebé en el momento en que éste nace o por medio de la leche materna
  • Transmisión por contacto: se presenta frecuentemente en niños en zonas endémicas, generalmente ocurre en el entorno domiciliario por contacto directo entre una madre portadora y su niño o entre niños compañeros de juego, pero también puede ocurrir en guarderías infantiles y en salas de hospitalización que alberga pacientes con patologías crónicas graves (enfermedades que ocasionan retraso en las funciones mentales e incontinencia de esfínteres y neoplasias en niños)
  • Violación de la continuidad de la piel con herramientas contaminadas, como tatuajes, tratamientos cosméticos, peluquería y odontología
  • Transfusión de sangre y otros productos sanguíneos
  • También en casos muy raros se puede trasmitir por el chinche de las camas.

Prevención

La hepatitis B es una infección del hígado causada por un virus (llamado virus de la hepatitis B o VHB). Es grave y no tiene cura, pero lo bueno es que es fácil de prevenir. Puedes protegerte aplicándote la vacuna contra la hepatitis B y teniendo sexo seguro. Si tienes sexo oral, anal y vaginal, usa condones o barreras de látex bucales para prevenir la transmisión de la hepatitis B y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).

La hepatitis B aguda se convierte en crónica en aproximadamente el 5-10% de los pacientes en general. Sin embargo, cuanto menor es la edad cuando se produce la infección aguda, mayor será el riesgo de desarrollar una infección crónica:

·        Para los lactantes: 90%

·        Para niños de 1 a 5 años: 25 a 50%

·        Adultos: alrededor del 5%

Los CDC estiman que entre 850.000 y 2,2 millones de personas en los Estados Unidos y alrededor de 240 millones de personas en todo el mundo tienen infección crónica por hepatitis B.

Transmisión

La transmisión del virus de la hepatitis B resulta de la exposición de la sangre infectada o fluidos corporales que contengan sangre. Las formas posibles de transmisión incluyen contacto sexual, transfusión sanguínea, reutilización de agujas y jeringuillas, y transmisión vertical de madre a hijo durante el parto. Sin ninguna intervención, una madre positiva para HBsAg confiere un riesgo del 20% de pasar la infección a su descendencia durante el momento del nacimiento. Este riesgo llega a ser tan alto como el 90% si la madre es también positiva para HBeAg. El VHB puede transmitirse entre miembros de una familia que comparten el mismo hogar, posiblemente por contacto de secreciones o saliva que contengan el virus con pequeñas heridas en la piel.​ Sin embargo, al menos el 30% de los casos conocidos de hepatitis B en adultos no puede asociarse con un factor de riesgo identificable.

Cuadro clínico 

En la infección, el virus VHB está presente en títulos altos en la sangre y el hígado. La replicación tiene lugar principalmente en las células hepáticas (probablemente en menor medida también en los linfocitos), por lo tanto, la condición puede cursar con diversas formas de hepatitis. La infección asintomática,​ con recuperación total y la adquisición de resistencia, en un 80% de los casos. O bien una infección débilmente expresada que se inicia con un síndrome catarral con la plena recuperación. La hepatitis aguda, a menudo con ictericia en un pequeño porcentaje de los casos. Toma alrededor de 1-6 meses desde el momento de la infección hasta que aparecen los síntomas de una hepatitis aguda. Los síntomas más frecuentes incluyen:​

  • Fatiga
  • Náuseas
  • Fiebre baja.
  • Pérdida del apetito.
  • Dolor muscular y de estómago.
  • Diarrea
  • Dolor de cabeza

Posteriormente, la mayoría de los pacientes desarrollan los siguientes signos.

  • Coluria u oscurecimiento de la orina.
  • Acolia o deposiciones de color claro.
  • Ictericia o color amarillento de los ojos y la piel.

Prevención

Puede vacunarse contra la hepatitis B. La vacuna consta de uno o varios antígenos, en forma de microorganismos vivos atenuados o inertes, o sólo los antígenos, que provocan una reacción inmune en el organismo receptor, pero sin provocar enfermedad. De esta forma, el organismo "memoriza" el antígeno, y si en adelante se da alguna infección, puede reaccionar rápida y eficazmente en contra de ella. La vacuna de la hepatitis B se aplica en tres inyecciones. Todos los bebés deben recibirla. Los lactantes reciben la primera inyección a las 12 horas de haber nacido. La segunda inyección se les aplica entre 1 y 2 meses de edad, y la tercera entre los 6 y los 18 meses de edad.

La vacuna también se puede aplicar a niños mayores y a adultos. Se les aplican tres inyecciones en el plazo de seis meses. Los niños que no se han vacunado deben hacerlo. Generalmente con 3 dosis de vacunas se obtienen títulos de anticuerpos protectores suficientes para estar inmunes a la infección. Pero en algunos casos no ocurre, por ello se aconseja en algunas personas dosificar los Anticuerpos Anti Antígeno de superficie un mes o más luego de haber terminado el esquema de tres dosis de vacuna. Si el título no es suficiente se agrega un refuerzo de vacuna.

Es necesario que se apliquen todas las inyecciones para quedar protegido. Si se viaja a países de riesgo, es necesario asegurarse de recibir todas las inyecciones antes de viajar.

Los medios importantes de prevención de contagio interpersonal de la hepatitis B son:

  • Usar preservativo durante las relaciones sexuales
  • No compartir con nadie agujas para inyectarse drogas ni canutos para inhalarlas
  • Usar guantes si tiene que tocar la sangre de otra persona
  • No usar el cepillo de dientes, cortaúñas, o la máquina de afeitar de una persona infectada o cualquier otra cosa que pudiera tener su sangre
  • Asegurarse de que cualquier tatuaje o perforación en una parte del cuerpo se haga con instrumentos limpios, así como los instrumentos de podología, odontología y otros que necesitan esterilización específica en autoclave.
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Hepatitis A

La hepatitis A (antes hepatitis vírica, también hepatitis viral y hepatitis infecciosa)​ es la enfermedad infecciosa que más comúnmente produce hepatitis (literalmente: "inflamación del hígado") aguda en el mundo. Es causada por el virus de la hepatitis A (VHA), cuyo reservorio natural es solamente humano.

La hepatitis A no puede ser crónica y no causa daño permanente sobre el hígado. Seguida de una infección, el sistema inmunitario produce anticuerpos en contra del virus de la hepatitis A y le confiere inmunidad al sujeto contra futuras infecciones. La transmisión ocurre por agua o alimentos contaminados, y en algunos países puede ser importada cuando se viaja a zonas de alto riesgo. La vacuna contra la hepatitis A​ es, a la fecha, la mejor protección contra la enfermedad.

La hepatitis A se distribuye por todo el mundo, y su presencia es más frecuente en las regiones más pobres. La mayor prevalencia se da en las áreas urbanas de Asia, África y América del Sur, donde prácticamente todos los habitantes son serológicamente positivos.​

Además, tiene las siguientes características:

  • El VHA es un virus hepatotropo que no siempre produce hepatitis aguda, sintomática o ictérica. Puede producir un síndrome gripal sin hepatitis manifiesta o sin ictericia.
  • La hepatitis A evoluciona en la mayoría de los casos hacia la curación completa, con restitutio ad integrum ("restitución íntegra") de las lesiones hepáticas. La hepatitis A no se cronifica ni provoca estado de portador, al contrario que la hepatitis B o hepatitis C.
  • La transmisión de la hepatitis A es orofecal en la mayoría de los casos, es decir a través de los alimentos contaminados por heces.
  • La población de riesgo suele ser niños o adolescentes en países en desarrollo y donde a esta edad no suele ser grave. Se estima que más del 50% de la población mayor de 40 años posee anticuerpos IgG contra el VHA. En los países desarrollados la hepatitis A en la edad adulta puede ser grave.
  • Existe una vacuna que protege de la hepatitis A.
  • Puede ser asintomática.
  • El periodo de incubación es de 3 semanas.
  • Suele ser colestásica (presencia de prurito).

Transmisión

La hepatitis A se contagia por vía orofecal (ingesta de partículas fecales contaminadas). Se propaga debido al contacto con zonas poco higiénicas o ingestión de alimentos contaminados, por ejemplo:

  • Ingerir alimentos preparados por alguien con hepatitis A, por una persona que no se haya lavado las manos después de defecar.
  • Beber agua contaminada con hepatitis A (en zonas con condiciones sanitarias pobres, beber aguas tratadas).
  • Por ingerir excrementos u orina infectada (incluso sólo partículas).

La hepatitis A no se contagia por vía salival. Sexualmente puede transmitirse cuando se trate de una relación sexual tipo anal o sexo oral-anal.

Otras infecciones más o menos comunes del hígado son las hepatitis B y C, siendo la hepatitis A la menos grave y la más leve de ellas. Las otras infecciones de hepatitis pueden volverse enfermedades crónicas, no así la hepatitis A.

Factores de riesgo

Cualquier persona puede contraer la hepatitis A. Sin embargo, algunas personas tienen un mayor riesgo que otras:

  • las personas que viven con alguien infectado de hepatitis A;
  • las personas que cuidan o atienden enfermos;
  • los niños que asisten a guarderías y las personas que trabajan en una guardería de niños;​
  • las personas que viajan a otros países donde la hepatitis A es endémica y no poseen los anticuerpos necesarios;
  • las personas que practican el anilingus en sus relaciones sexuales;
  • los usuarios de sustancias adictivas ilícitas, particularmente las que se usan por vía endovenosa;
  • las personas que viven en hacinamiento.

Este es un virus que rara vez se encuentra en países con altos estándares de higiene. El virus es muy resistente a altas temperaturas, ácidos y álcalis (por ejemplo, jabones y otros productos de limpieza).

Cuadro clínico

La persona infectada con hepatitis A puede sentirse como si tuviera gripe o bien puede no tener ningún síntoma. Los síntomas de la infección por virus de la hepatitis A suelen ser de aparición brusca, y consisten en dolor en el hipocondrio derecho, ictericia (piel y ojos amarillos) y orina oscura. Algunos otros síntomas comunes son:​

  • náusea
  • vómito
  • fiebre
  • pérdida del apetito y anorexia
  • fatiga y dificultad para respirar
  • prurito (irritación y picazón de la zona afectada) generalizado
  • deposiciones de color claro y albinas (acolia)
  • dolor abdominal, especialmente en la región del epigastrio

Estos pródromos pueden ser leves, y en los lactantes y niños preescolares pueden pasar inadvertidos.

Diagnóstico

Se debe sospechar que se trata de un caso de hepatitis A cuando existen antecedentes de ictericia en los contactos familiares, amigos, compañeros de pacientes febriles o con otros síntomas de una probable hepatitis. Igualmente, en viajeros a zonas endémicas con datos clínicos que revelen hepatitis.

Los criterios serológicos incluyen la detección en la sangre de anticuerpos anti-VHA: la infección aguda suele tener un incremento de inmunoglobulina M anti-VHA. La inmunoglobulina G aparece después de 3 a 12 meses de la infección inicial. El virus se excreta en las heces desde 2 semanas antes hasta 1 semana después del comienzo de la enfermedad, por lo que se puede realizar un cultivo viral, en caso de que esté disponible. Pueden estar elevadas las enzimas ALT, AST, bilirrubina, fosfatasa alcalina, 5-nucleotidasa y gamma glutamil transpeptidasa.

Suele hacerse según la edad del sujeto:

  • ictericia fisiológica, en el caso del recién nacido;
  • anemia hemolítica, sepsis y atresia biliar, en el neonato;
  • se deben descartar quistes del colédoco y carotenemia, en el lactante;
  • síndrome urémico hemolítico, síndrome de Reye, paludismo, leptospirosis, brucelosis, cálculos biliares e infecciones graves, en la infancia;
  • además, el lupus eritematoso sistémico, las hepatotoxinas y también fármacos como el acetaminofen y el ácido valproico suelen generar síntomas similares a los de la hepatitis A.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A, pero se recomienda al paciente estar en reposo durante la fase aguda de la enfermedad, cuando los síntomas son más graves. Además, las personas con hepatitis aguda deben evitar el consumo de alcohol y cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el paracetamol. También se debe tomar en cuenta el equilibrio hidroelectrolítico y nutricional. Se debe en lo posible evitar la dieta con grasas complejas, considérese la exposición a la luz solar por lo menos 5 minutos por día por razones preventivas. El no seguir el tratamiento puede traer complicaciones a los demás órganos del cuerpo.

A menudo, el médico administra medicamentos para aliviar los síntomas como el dolor, la fiebre y el malestar general. La ingestión de dulces, caramelo macizo principalmente, zumos y helados parece ser empleada para el alivio de las náuseas asociadas a la hepatitis.​

La recuperación depende de la edad, estado general de salud e historia médica del individuo, qué tan avanzada está la enfermedad y su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias. La mayoría de las personas se recuperan de la infección de la hepatitis A sin intervención médica.

Prevención

La vacuna contra la hepatitis A confiere protección que previene la infección por el virus de la hepatitis A.​ Una vacuna es una dosis de gérmenes con su patogenicidad atenuada que usted puede recibir cuando está sano que impide que usted se enferme. Las vacunas le enseñan a su organismo a atacar ciertos virus, como el virus de la hepatitis A.

La vacuna de la hepatitis A se aplica en inyecciones. Los niños pueden recibir la vacuna después de haber cumplido los 12 meses de edad. Los niños de entre 2 y 18 años de edad deben recibir tres inyecciones en el plazo de un año. Los adultos deben recibir dos o tres inyecciones en el plazo de 6 a 12 meses.

Es necesario que se apliquen todas las inyecciones para quedar protegido. Si se está viajando a otros países, debe recibir todas las inyecciones antes de viajar. Si no recibió alguna inyección, llame inmediatamente a su médico o consultorio para que le den un nuevo turno. Usted puede protegerse a sí mismo y proteger a los demás de la hepatitis A de las siguientes maneras:

  • Siempre lavarse muy bien las manos después de ir al baño y antes de preparar los alimentos o comer.
  • Use guantes si tiene que tocar el excremento de otras personas. Lávese las manos después de hacerlo.
  • Cuando visite otro país, beba agua embotellada. (Y no use cubitos de hielo ni lave la fruta y la verdura con agua de la llave de paso.)
  • Un lavado minucioso de las manos antes y después de cada cambio de pañal, antes de servir los alimentos y después de usar el sanitario puede ayudar a prevenir tales brotes en guarderías.

Profilaxis
Las inmunoglobulinas se emplean para la profilaxis de la hepatitis A. En el viajero a zonas endémicas se suele administrar 0,02 ml/kg de peso si su viaje es menor a 3 meses y 0,06 ml/kg de inmunoglobulina cada 4-6 semanas si su viaje será mayor de 3 meses. Después de la exposición se suele administrar a los familiares y contactos íntimos 0,02 ml/kg de Ig e igual dosis al personal de guarderías donde ha aparecido un caso o brote de la enfermedad. El sujeto que tenga contacto casual con un paciente con hepatitis A no suele administrársele la inmunoglobulina.


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